En este tiempo en el que las religiones institucionalizadas están en franca crisis y la política cada vez más desprestigiada, las élites, que algo tienen que ver en ese desprestigio de ambas, han encontrado la mejor de las vías, junto a la de la Ecología (su ecología de jets y yates privados de consumos enérgicos exorbitantes), para el consentimiento y la sumisión sociales: la Salud. El análisis de lo que ella puede movilizar emocionalmente sería todo un estudio. En manos de las élites, la Sanidad va tomando cada vez más la forma de una religión dogmática, institucionalizada y opresora, cimentada sobre el miedo y la fe.
La fe en el médico desde hace siglos es comprensible. El problema es que ahora la última infalible palabra ex cátedra (desde el trono de Pedro en el Vaticano) la tiene un estamento médico global absolutamente corrompido por las grandes farmacéuticas.