El «fact-checking» fue creado por un instituto financiado por George Soros

El sistema del «fact-checking» para evitar las supuestas «fake news», tan de moda a día de hoy, no fue inventado por portales como Newtral o Maldito Bulo.

El creador de este sistema fue el Poynter Institute estadounidense vinculado a las fundaciones Open Society de George Soros y relacionado con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

La citada institución, dedicada en teoría a la formación de periodistas, desarrolló, bajo la dirección de Pierre Omidyar, a lo largo de 2016 un sistema para «verificar noticias» cuyo objetivo era realmente la gestión y selección de los flujos de información en función de una agenda política promovida por el Nuevo Orden Mundial.

Entre los directivos del Poynter Institute se encuentran Ammara Durrani y Sarah Farnsworth (antiguas altas funcionarias de la USAID) así como editores de algunos de los principales medios de comunicación globalistas como Los Angeles Times o el Jewish Journal.

La red global del Poynter Institute abarca a más de 9.000 personas, en su mayoría periodistas, que aplican los sistemas de «fact-checking» para supuestamente impedir la proliferación y publicación de noticias falsas.

Fuente:

Revista Penunbra. Temas en este artículo: Control MentalGeorge SorosInstituto Tavistock, Open Society

Los contenidos publicados son responsabilidad de su autor y no necesariamente reflejan el punto de vista de Planeta Libre.

Compartir esta publicación

Videos
Posts recientes
Este momento crucial
Vídeo
Newsletter

Suscríbase a nuestro boletín mensual para mantenerse actualizado

Te puede interesar

El CEO de Youtube asegura a las élites de Davos que continuarán controlando la narrativa

Otra historia más de Davos que pasó casi desapercibida para la corriente principal, la directora ejecutiva de YouTube, Susan Wojcicki, abordó los problemas de «desinformación» en Internet en el foro WEF y cómo la plataforma de contenido planea abordarlo.
Como todos sabemos, el concepto de «desinformación» es tratado arbitrariamente por las grandes corporaciones tecnológicas de acuerdo con cualquier narrativa que los oligarcas corporativos y los gobiernos quieran impulsar en ese momento. Si está confundido en cuanto a lo que ellos consideran que es la desinformación, simplemente tome cualquier hecho, evidencia u opinión que sea contraria a la narrativa principal del día y asuma que ahora es «desinformación». Es tan simple como eso.

Contar la historia de Palestina: una batalla contra los medios de intoxicación

La cobertura mediática de la invasión rusa de Ucrania ha demostrado lo diferente que se trata la ocupación militar cuando el ocupante es Rusia y no Israel. Estas diferencias están relacionadas con la política editorial, el encuadre, la selección de los hechos y la elección del lenguaje.
En junio de 2021, 500 periodistas estadounidenses pidieron a sus colegas reporteros y editores que cambiaran su cobertura de Palestina. Comenzaron su carta con esta declaración: “Durante décadas, nuestra industria periodística ha abandonado estos valores [periodismo profesional] en su cobertura de Israel y Palestina. Hemos fallado a nuestra audiencia con una narrativa que oscurece los aspectos más fundamentales de la historia: la ocupación militar de Israel y su sistema de apartheid”.

La alevosa complicidad de los periodistas marioneta en el fraude sanitario

Los medios de comunicación y las personas que trabajan en ellos y en torno a ellos, han subido la apuesta en los últimos años con respecto a hasta dónde están dispuestos a llegar para hacer cumplir varias consignas de acuerdo a planes del grupo de empresas del Foro Económco Mundial (WEF). 
Elija cualquier historia citada en los últimos tres años, por ejemplo , Escapes de Laboratorios, Rusiagate, Biolabs de Ucranian, Ivermectina, Hospitalizaciones por COVID y con Covid, Inflación, y por supuesto la computadora Laptop de Hunter Biden, y obtendrá una narrativa absolutamente histérica que continúa seguida de retractaciones, correcciones y negaciones absolutas a medida que la realidad se vuelve innegable.