El «fact-checking» fue creado por un instituto financiado por George Soros

El sistema del «fact-checking» para evitar las supuestas «fake news», tan de moda a día de hoy, no fue inventado por portales como Newtral o Maldito Bulo.

El creador de este sistema fue el Poynter Institute estadounidense vinculado a las fundaciones Open Society de George Soros y relacionado con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

La citada institución, dedicada en teoría a la formación de periodistas, desarrolló, bajo la dirección de Pierre Omidyar, a lo largo de 2016 un sistema para «verificar noticias» cuyo objetivo era realmente la gestión y selección de los flujos de información en función de una agenda política promovida por el Nuevo Orden Mundial.

Entre los directivos del Poynter Institute se encuentran Ammara Durrani y Sarah Farnsworth (antiguas altas funcionarias de la USAID) así como editores de algunos de los principales medios de comunicación globalistas como Los Angeles Times o el Jewish Journal.

La red global del Poynter Institute abarca a más de 9.000 personas, en su mayoría periodistas, que aplican los sistemas de «fact-checking» para supuestamente impedir la proliferación y publicación de noticias falsas.

Fuente:

Revista Penunbra. Temas en este artículo: Control MentalGeorge SorosInstituto Tavistock, Open Society

Los contenidos publicados son responsabilidad de su autor y no necesariamente reflejan el punto de vista de Planeta Libre.

Compartir esta publicación

Videos
Posts recientes
Este momento crucial
Vídeo
Newsletter

Suscríbase a nuestro boletín mensual para mantenerse actualizado

Te puede interesar

Unas sociedades como hipnotizadas por la propaganda y el miedo

En este tiempo en el que las religiones institucionalizadas están en franca crisis y la política cada vez más desprestigiada, las élites, que algo tienen que ver en ese desprestigio de ambas, han encontrado la mejor de las vías, junto a la de la Ecología (su ecología de jets y yates privados de consumos enérgicos exorbitantes), para el consentimiento y la sumisión sociales: la Salud. El análisis de lo que ella puede movilizar emocionalmente sería todo un estudio. En manos de las élites, la Sanidad va tomando cada vez más la forma de una religión dogmática, institucionalizada y opresora, cimentada sobre el miedo y la fe.
La fe en el médico desde hace siglos es comprensible. El problema es que ahora la última infalible palabra ex cátedra (desde el trono de Pedro en el Vaticano) la tiene un estamento médico global absolutamente corrompido por las grandes farmacéuticas.

Todo lo que hace la OMS va en contra de los principios de la salud pública

Abir Ballan ha elaborado una tesis de 43 páginas llamada “La revisión de la OMS y por qué es importante para usted” que expone a la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una organización política altamente corrupta que impulsa la tiranía en nombre de la “salud pública”.
Publicada en el sitio web Pandemics Data & Analytics (PANDA), la tesis desafía directamente la supuesta autoridad de la OMS como líder en salud pública mundial. Revela que casi nada de lo que hace la OMS tiene algo que ver con la salud pública, ya que casi todo está motivado políticamente.
Se supone que la OMS debe seguir los 10 Principios de Salud Pública descritos en sus políticas oficiales cuando se trata de una emergencia de salud pública. En cambio, el brazo de las Naciones Unidas los desechó todos cuando llegó COVID-19.

Geopolítica de la guerra epistemológica: De Babilonia a Malthus, Darwin y los ‘Neoconservadores’

Los sumos sacerdotes que han promovido la guerra y la supervivencia del más apto a lo largo de la historia bajo registro, siempre fueron maltusianos (incluso antes de que existiera Malthus), pues los imperios siempre se han centrado más en monopolizar los recursos finitos de una época, en vez de fomentar los descubrimientos creativos y las nuevas invenciones que harían surgir nuevos recursos para superar los “límites de crecimiento” de la naturaleza (un desequilibrio que según ellos no debe tolerarse). Haya o no creído Malthus en lo que profesaba, el sistema que lleva su nombre y la propia conciencia de los “superhombres” de la aristocracia británica sobre la necesidad de exterminar a los “no aptos”, precedió al darwinismo social. El propio Malthus pidió con frialdad que se fomentara la plaga y otras “formas naturales de destrucción” para eliminar la manada de los “no aptos”. Por lo que cualquier analogía con la situación sanitaria global actual, podría no ser necesariamente una desaventurada coincidencia, sino parte de la filosofía maltusiana aplicada. Foto: Anja NIiedringhaus