En los Estados Unidos, en las décadas de 1950, 1960 y 1970, decenas de miles de personas, reclutadas entre los indigentes, los desheredados, en prisiones, hospitales, cuarteles y orfanatos, sirvieron como conejillos de indias involuntarios para un programa ultrasecreto de la CIA. El objetivo de los científicos: borrar la memoria, hacer confesar a un enemigo, construir una máquina humana lista para matar contra su voluntad. Con frío cinismo y una voluntad sin límites, en un ambiente de Guerra Fría, los estadounidenses intentaron encontrar “el arma perfecta” que les permitiera esclavizar a individuos o poblaciones enteras.

Fabricación de espías programables remotamente: en los documentos de la CIA encontramos todos estos experimentos que tienen como objetivo crear super-espías. Consiste en crear una nueva personalidad en un conejillo de indias y darle una misión como matar a alguien, robar documentos o infiltrarse en redes. Y cuando termina la misión, se reprograma y el sujeto no recuerda nada.

Utilizando imágenes de archivo, testimonios de sobrevivientes, documentos secretos desclasificados y entrevistas con soldados y agentes retirados, este documento muestra cómo la CIA implementó una política de terror, sirviendo de LSD, electroshock, lobotomías e hipnosis.

Este documental demuestra la fuerte participación de los servicios estadounidenses para infiltrar, financiar y reclutar químicos que en su mayoría eran elementos brillantes de la sociedad civil. Finalmente, muestra cómo los hombres de la CIA y el ejército pudieron actuar sin ninguna consideración por la vida de los demás.

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Davos y la conspiración de la carta robada

El famoso cuento de Edgar Allen Poe, La carta robada, es apto para describir la agenda de Klaus Schwab, fundador hace unos 50 años de lo que hoy es el mundialmente influyente Foro Económico Mundial (WEF) de Davos, oculto a la vista. Schwab publicó un libro en 2020 titulado The Great Reset (El gran reseteo), en el que pide a los líderes mundiales que aprovechen la “oportunidad” de la pandemia del COVID-19 para reorganizar fundamentalmente la economía mundial en una versión distópica de arriba abajo de la tecnocrática Agenda 2030 de la ONU. Para aquellos dispuestos a investigar con paciencia, el FEM de Schwab revela un grado asombroso de la actual agenda globalista para un totalitarismo tecnocrático. Más aún, ha estado desarrollando cuadros elegidos a dedo para implementar esta agenda durante tres décadas, con una selecta “escuela de cuadros (Un pequeño grupo de personas influyentes que lideran una organización más grande ; núcleo)” global para “futuros líderes globales”. En efecto, es lo que podríamos llamar la Conspiración de Davos, agentes promovidos en todo el mundo para infiltrarse en los círculos políticos más importantes e impulsar la siniestra agenda del Reseteo de Davos.

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La religión climática

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