En los Estados Unidos, en las décadas de 1950, 1960 y 1970, decenas de miles de personas, reclutadas entre los indigentes, los desheredados, en prisiones, hospitales, cuarteles y orfanatos, sirvieron como conejillos de indias involuntarios para un programa ultrasecreto de la CIA. El objetivo de los científicos: borrar la memoria, hacer confesar a un enemigo, construir una máquina humana lista para matar contra su voluntad. Con frío cinismo y una voluntad sin límites, en un ambiente de Guerra Fría, los estadounidenses intentaron encontrar “el arma perfecta” que les permitiera esclavizar a individuos o poblaciones enteras.

Fabricación de espías programables remotamente: en los documentos de la CIA encontramos todos estos experimentos que tienen como objetivo crear super-espías. Consiste en crear una nueva personalidad en un conejillo de indias y darle una misión como matar a alguien, robar documentos o infiltrarse en redes. Y cuando termina la misión, se reprograma y el sujeto no recuerda nada.

Utilizando imágenes de archivo, testimonios de sobrevivientes, documentos secretos desclasificados y entrevistas con soldados y agentes retirados, este documento muestra cómo la CIA implementó una política de terror, sirviendo de LSD, electroshock, lobotomías e hipnosis.

Este documental demuestra la fuerte participación de los servicios estadounidenses para infiltrar, financiar y reclutar químicos que en su mayoría eran elementos brillantes de la sociedad civil. Finalmente, muestra cómo los hombres de la CIA y el ejército pudieron actuar sin ninguna consideración por la vida de los demás.

Compartir esta publicación

Videos
Posts recientes
Este momento crucial
Vídeo
Newsletter

Suscríbase a nuestro boletín mensual para mantenerse actualizado

Te puede interesar

La guerra de la nobleza anglo-veneciana y los Caballeros de Malta contra el estado-nación moderno

La carrera del “Príncipe Negro” romano, Junio Valerio Borghese, ilustra truculentamente cómo prácticamente todo el “terrorismo internacional” moderno y todos los asesinatos de jefes de Estado y de gobierno, como el del presidente John F. Kennedy, el del ex primer ministro italiano Aldo Moro o los numerosos atentados contra el presidente francés Charles de Gaulle, derivan de la Internacional nazi de posguerra, patrocinada por la Sinarquía dirigida por los angloamericanos y sus servicios de inteligencia. Rastrear todas las ramificaciones de esa carrera, es abrir una puerta hacia el más alto nivel de la oligarquía financiera de siglos, la Sinarquía: las familias aristocráticas de la “nobleza negra”, la Soberana Orden Militar de los Caballeros de Malta y los herederos de lo que el Papa Juan Pablo I llamó los “antiguos” de Venecia.

Las falsificaciones de la propaganda contra Rusia

Lo que se divulga en Occidente sobre las operaciones militares rusas en Ucrania es una ‎sucesión de fábulas cada vez más difíciles de creer. Y están siendo desmontadas una ‎tras otra, lo cual no impide que el presidente ucraniano Volodimir Zelenski nos traiga cada día una ‎diferente con la esperanza de impresionar a los incautos que se las crean.

Zelenski y la superchería de la “contraofensiva”‎

El presidente ucraniano Zelenski y sus padrinos de la OTAN iniciaron una ‎contraofensiva contra las tropas rusas. Eligieron un lugar donde había pocas fuerzas, ‎porque Moscú no tenía intenciones de ocuparlo, y ahora se desgañitan celebrando una ‎‎“victoria” sin enemigos ni batalla. Hoy pasamos revista a otra operación de ‎propaganda que sólo puede convencer a quienes quieran ser convencidos, o sea a los ‎medios y el público de Occidente. ‎
Inmediatamente, el presidente Zelenski viajó a esa franja de territorio recuperado, concretamente a la ciudad ‎de Izium, y anunció allí la «cercana victoria» de Kiev sobre el «invasor» ruso. ‎
Mientras tanto, la prensa occidental habla sin descanso de la «derrota rusa» y se interroga ‎sobre un eventual complot que derrocaría en Rusia al «vencido» Vladimir Putin. ‎Hasta ahí la historia contada por los cuentistas de la OTAN. ‎La realidad es bastante diferente…