En los Estados Unidos, en las décadas de 1950, 1960 y 1970, decenas de miles de personas, reclutadas entre los indigentes, los desheredados, en prisiones, hospitales, cuarteles y orfanatos, sirvieron como conejillos de indias involuntarios para un programa ultrasecreto de la CIA. El objetivo de los científicos: borrar la memoria, hacer confesar a un enemigo, construir una máquina humana lista para matar contra su voluntad. Con frío cinismo y una voluntad sin límites, en un ambiente de Guerra Fría, los estadounidenses intentaron encontrar “el arma perfecta” que les permitiera esclavizar a individuos o poblaciones enteras.

Fabricación de espías programables remotamente: en los documentos de la CIA encontramos todos estos experimentos que tienen como objetivo crear super-espías. Consiste en crear una nueva personalidad en un conejillo de indias y darle una misión como matar a alguien, robar documentos o infiltrarse en redes. Y cuando termina la misión, se reprograma y el sujeto no recuerda nada.

Utilizando imágenes de archivo, testimonios de sobrevivientes, documentos secretos desclasificados y entrevistas con soldados y agentes retirados, este documento muestra cómo la CIA implementó una política de terror, sirviendo de LSD, electroshock, lobotomías e hipnosis.

Este documental demuestra la fuerte participación de los servicios estadounidenses para infiltrar, financiar y reclutar químicos que en su mayoría eran elementos brillantes de la sociedad civil. Finalmente, muestra cómo los hombres de la CIA y el ejército pudieron actuar sin ninguna consideración por la vida de los demás.

Compartir esta publicación

Videos
Posts recientes
Este momento crucial
Vídeo
Newsletter

Suscríbase a nuestro boletín mensual para mantenerse actualizado

Te puede interesar

“Se llama democidio, muerte por el gobierno”: Estadísticas indican tasas de mortalidad excesiva por la vacuna Covid

Murieron muchas más personas en 2021, tras el despliegue de las vacunas covid, y en 2022, que durante el apogeo de la pandemia COVID en 2020.
Las estadísticas emergentes sobre las tasas de exceso de mortalidad pintan un panorama alarmante. Muchas más personas murieron en 2021, después del despliegue de las inyecciones contra el COVID, y en 2022, que durante el apogeo de la pandemia en 2020.
Los principales medios de comunicación están tratando de desviar su atención (de la vacunación masiva con tecnología experimental de transferencia de genes) a cualquier cosa menos eso…

Geopolítica de la guerra epistemológica: De Babilonia a Malthus, Darwin y los ‘Neoconservadores’

Los sumos sacerdotes que han promovido la guerra y la supervivencia del más apto a lo largo de la historia bajo registro, siempre fueron maltusianos (incluso antes de que existiera Malthus), pues los imperios siempre se han centrado más en monopolizar los recursos finitos de una época, en vez de fomentar los descubrimientos creativos y las nuevas invenciones que harían surgir nuevos recursos para superar los “límites de crecimiento” de la naturaleza (un desequilibrio que según ellos no debe tolerarse). Haya o no creído Malthus en lo que profesaba, el sistema que lleva su nombre y la propia conciencia de los “superhombres” de la aristocracia británica sobre la necesidad de exterminar a los “no aptos”, precedió al darwinismo social. El propio Malthus pidió con frialdad que se fomentara la plaga y otras “formas naturales de destrucción” para eliminar la manada de los “no aptos”. Por lo que cualquier analogía con la situación sanitaria global actual, podría no ser necesariamente una desaventurada coincidencia, sino parte de la filosofía maltusiana aplicada. Foto: Anja NIiedringhaus

Los dogmas de la ciencia

La controversia por las platicas de Rupert Sheldrake y Graham Hancock dentro del ciclo de conferencias de TED, que luego fueron removidas del sitio oficial, sigue teniendo eco en Internet. TED primeró quitó estos video de YouTube y de su sitio oficial, ante algunos cuestionamientos de que las platicas eran poco científicas, y más tarde reaccionando a acusasiones de censura volvió a subir los videos pero ya no en su página principal, según Hancock «en una esquina perdida».