En los Estados Unidos, en las décadas de 1950, 1960 y 1970, decenas de miles de personas, reclutadas entre los indigentes, los desheredados, en prisiones, hospitales, cuarteles y orfanatos, sirvieron como conejillos de indias involuntarios para un programa ultrasecreto de la CIA. El objetivo de los científicos: borrar la memoria, hacer confesar a un enemigo, construir una máquina humana lista para matar contra su voluntad. Con frío cinismo y una voluntad sin límites, en un ambiente de Guerra Fría, los estadounidenses intentaron encontrar “el arma perfecta” que les permitiera esclavizar a individuos o poblaciones enteras.

Fabricación de espías programables remotamente: en los documentos de la CIA encontramos todos estos experimentos que tienen como objetivo crear super-espías. Consiste en crear una nueva personalidad en un conejillo de indias y darle una misión como matar a alguien, robar documentos o infiltrarse en redes. Y cuando termina la misión, se reprograma y el sujeto no recuerda nada.

Utilizando imágenes de archivo, testimonios de sobrevivientes, documentos secretos desclasificados y entrevistas con soldados y agentes retirados, este documento muestra cómo la CIA implementó una política de terror, sirviendo de LSD, electroshock, lobotomías e hipnosis.

Este documental demuestra la fuerte participación de los servicios estadounidenses para infiltrar, financiar y reclutar químicos que en su mayoría eran elementos brillantes de la sociedad civil. Finalmente, muestra cómo los hombres de la CIA y el ejército pudieron actuar sin ninguna consideración por la vida de los demás.

Compartir esta publicación

Videos
Posts recientes
Este momento crucial
Vídeo
Newsletter

Suscríbase a nuestro boletín mensual para mantenerse actualizado

Te puede interesar

El tsunami financiero planificado a nivel mundial acaba de empezar

Desde la creación de la Reserva Federal de EE.UU. hace más de un siglo, todos los grandes colapsos de los mercados financieros han sido provocados deliberadamente por el banco central con motivos políticos.
La situación no es diferente hoy en día, ya que claramente la Reserva Federal de EE.UU. está actuando con su arma de los tipos de interés para hacer colapsar la que es la mayor burbuja financiera especulativa de la historia de la humanidad, una burbuja que la misma Reserva Federal creó. 
Lo que se avecina en los próximos meses, salvo que se produzca un cambio drástico en la política, es la peor depresión económica de la historia hasta la fecha. Gracias, globalización y Davos.

El último ataque de Bill Gates, ahora dirigido a las madres

Bill Gates parece estar detrás del impulso para dejar de amamantar y alentar la adopción de BIOMILQ, una “leche humana” de cultivo celular hecha en un laboratorio, junto con otras variedades de alimentos falsos.
Casi todos los grandes procesadores, fabricantes de carne y lácteos, también han adquirido o desarrollado sustitutos…
La comida falsa se presenta como una panacea para acabar con el hambre y la escasez de alimentos en el mundo, pero no hay nada milagroso en los alimentos sintéticos hechos en laboratorio. No se puede comparar con los alimentos que provienen de la naturaleza en términos de nutrición o protección ambiental, y como estamos viendo con la misteriosa escasez de leche en polvo, cuando dependes de alimentos falsos, tu propia supervivencia también depende del puñado de las empresas que los fabrican.

La ONU reclutó más de 100.000 activistas digitales para imponer el relato pandémico en las redes

En las últimas horas, varios portales ajenos al establishment mediático se han hecho eco de un documento de audio que, a pesar de haberse publicado ahora hace casi dos años, ha pasado bastante desapercibido. Hasta ahora.
En concreto, nos referimos a uno de los programas de pòdcast promovidos por el Foro Económico Mundial (WEF). Al episodio de 26 de noviembre de 2020 se entrevista Melisa Fleming, que dirigía las comunicaciones globales de la ONU.
La deriva que han seguido los acontecimientos desde entonces, permite coger la verdadera magnitud de las declaraciones formuladas por Fleming. Durante la conversación, reconoce que ya en aquellos momentos habían conseguido reclutar 110.000 individuos dispuestos a llenar las redes sociales de mensajes favorables a la narrativa oficial respecto del Covid-19.