Acusan al director de la OMS de tráfico de armas

Por Voltairenet.org

El ejército de Etiopía acusó al director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ‎Tedros Adhanom Ghebreyesus ‎(ver foto), de ser el “padrino”‎ de la guerra en la región etíope de Tigray ‎‎(o Tigré). ‎

El hoy director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue sucesivamente ministro ‎de Salud (de 2005 a 2012) y ministro de Exteriores (de 2012 a 2016) en Etiopía y es dirigente del ‎Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (FLPT), un partido político que renunció al marxismo-‎leninismo después de la disolución de la URSS. ‎

El 4 de noviembre de 2020, el FLPT reanudó la rebelión en Tigray y el ejército etíope inició ‎inmediatamente una operación para recuperar el control de la región. El conflicto en Tigray ‎proviene de una oposición tribal entre la etnia oromo –a la cual pertenece el primer ministro ‎etíope Abiy Ahmed Alí, premio Nobel de la Paz en 2019– y la población de Tigray. ‎

El jefe del estado mayor etíope afirma que el director general de la OMS negoció con varios ‎países africanos para armar la rebelión en Tigray y supuestamente obtuvo ayuda de Egipto para ‎apertrechar a los combatientes del FLPT. ‎

Fuente:

Por Voltairenet.org: Acusan al director de la OMS de tráfico de armas.

Los contenidos publicados son responsabilidad de su autor y no necesariamente reflejan el punto de vista de Planera Libre

Compartir esta publicación

Videos
Posts recientes
Este momento crucial
Vídeo
Newsletter

Suscríbase a nuestro boletín mensual para mantenerse actualizado

Te puede interesar

800 veces más miocarditis tras la 3ª dosis de vacuna anti-Covid según la Sociedad Francesa de Cardiología

Un estudio estadístico realizado por el cardiólogo Christian Mueller, jefe de departamento del Hospital Universitario de Basilea, en Suiza, encuentra una incidencia de miocardio 800 veces mayor entre la población vacunada. Datos aceptados por la Sociedad Francesa de Cardiología:
“Incidencia significativa de miocarditis después de la tercera dosis de la vacuna de ARN mensajero anti-COVID 19”: este es el título del estudio publicado el 30 de agosto de 2022 por la Sociedad Francesa de Cardiología, según el trabajo del cardiólogo suizo Christian Mueller.

LaRouche: Nos enfrentamos al ‘Fascismo Verde’, ¡Y así debemos llamarlo!

Se trata de una política schachtiana, dijo, una estrategia de los principales oligarcas que dirigen la economía mundial, para reducir drásticamente la población mundial, utilizando los mismos métodos que Schacht aplicó en Alemania. En un artículo de la revista “Economist” del 4 de octubre (“La era de la abundancia de los combustibles fósiles ha muerto”) y en el nuevo libro de Klaus Schwab (ver foto) “Stakeholder Capitalism”, se ha identificado abiertamente el oscuro futuro que pretenden imponer.
Zepp-LaRouche afirmó que se trata de un “fascismo con rostro verde”, y que debe ser identificado como tal, para movilizar a la gente para derrotarlo.

La religión climática

Contando con que la gran mayoría de los españoles (y otras nacionalidades) son tan maleables como el latón, era de esperar que nos la colaran con el cuento del clima.
Uno de los fenómenos más notables de la «pandemia» ha sido el apoyo ciego de la mayoría de la población a las medidas abusivas que impusieron los distintos gobiernos en cada uno de los diecisiete reinos de taifas que forman España. Los confinamientos, los cierres perimetrales, las prohibiciones absurdas y los recortes de libertades tuvieron un respaldo masivo. Gran parte de los ciudadanos acataron de forma acrítica todo tipo de estrategias sin importar que cada una fuera más tiránica que la anterior. Consiguieron que la gente dejara de salir de casa, se lavara las manos de forma compulsiva, se pusiera la mascarilla permanentemente y hasta se apartase de su propia familia. Fomentaron tal obsesión, que millones de ciudadanos asumieron normas inverosímiles a cualquier precio, incluso se olvidaron de sus derechos más fundamentales.
Asentaron un precedente tan envenenado, que todos los mecanismos perversos que se aplicaron durante la epidemia continúan dando su fruto en las políticas que el gobierno está adoptando para combatir la imaginaria crisis del clima.
Ya estamos viendo que este asunto no se está abordando de manera racional. No permiten el debate ni la confrontación de ideas. Es fácil silenciar al que discrepa de la versión oficial y no sigue los dogmas de la Agenda 2030.