El pueblo ucraniano proviene de dos raíces históricas, una escandinava y la otra eslava. Los grupos ‎que ‎hoy se definen como «nacionalistas ucranianos» no asumen la defensa de Ucrania como ‎nación sino que ‎toman como referencia únicamente sus propios orígenes escandinavos, ‎oponiéndolos a las ‎poblaciones rusas de ese país. ‎

Por Red Voltaire

La población ucraniana utiliza simultáneamente el idioma ruso, el ucraniano y también el ‎húngaro. ‎Pero desde el 1º de septiembre de 2020, a raíz del putsch de la Plaza Maidan, ‎se prohibió ‎por ley el uso de cualquier otra lengua que no sea el ucraniano en la administración, en los ‎servicios públicos ‎y en la enseñanza. Las escuelas donde se enseñaban los idiomas ruso ‎y húngaro fueron cerradas, ‎lo cual fue motivo de protestas oficiales de la Federación Rusa y ‎de Hungría. ‎

El 21 de julio de 2021, el actual presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, promulgó una ‎‎«Ley ‎sobre los Pueblos Autóctonos». Esa ley estipula que sólo los ucranianos de origen ‎escandinavo, ‎los de origen tártaro y los caraitas tienen ‎‎«derecho a gozar plenamente de todos ‎los Derechos Humanos y de todas las libertades ‎fundamentales» (sic). Por consiguiente, ‎los ucranianos de origen eslavo no tienen derecho a esas ‎libertades. ‎

Los neonazis ucranianos utilizan constantemente los símbolos y referencias nazis, no sólo el ‎alfabeto rúnico de ‎las lenguas protogermánicas sino las cifras 14 y 88, que hacen referencia a los ‎‎14 palabras de los ‎supremacistas blancos y a las iniciales del saludo nazi. ‎

Las «14 palabras» son el eslogan de David Lane: «Tenemos que garantizar la existencia de ‎nuestro ‎pueblo y un porvenir para los niños blancos» (en inglés, «We must secure the existence ‎of our ‎people and a future for white children»). ‎

David Lane, fallecido en 2007 en una cárcel estadounidense, es uno de los jefes de la organización ‎terrorista supremacista estadounidense «La Orden». ‎

La cifra 88 es una referencia a la octava letra del alfabeto, la “H”, cuya repetición –HH– es ‎la ‎abreviación del saludo nazi «Heil Hitler». ‎

Sobre este tipo de referencias encriptadas, el grupo armado (ver foto) que el alcalde de Kiev –el ‎ex campeón ‎mundial de los pesos pesados Vitali Klitschko– ha designado en la capital para ‎descubrir y matar ‎‎«saboteadores» entre los ucranianos de origen eslavo se denomina “C14”. La letra “C” ‎es una referencia a los antiguos «Cien de Svyatoslav» y la cifra “14” ‎indica su ideología como ‎supremacistas blancos. ‎

Fuente:

Red Voltaire: La ley racial ucraniana.

Los contenidos publicados son responsabilidad de su autor y no necesariamente reflejan el punto de vista de Planeta Libre.

Compartir esta publicación

Videos
Posts recientes
Este momento crucial
Vídeo
Newsletter

Suscríbase a nuestro boletín mensual para mantenerse actualizado

Te puede interesar

Los peones de la CIA que han intentado una revolución de colores en Irán

«Estoy liderando este movimiento”, dijo Masih Alinejad, de 46 años, al New Yorker. “Creo que el régimen iraní va a ser derrocado por las mujeres”. Alinejad, que aparece en la foto de portada, es uno de los instrumentos elegidos por Washington para provocar el mayor intento de revolución de colores en el Irán actual.

1984. Sociedades Distópicas

Eric Arthur Blair huyó de la Guerra Civil Española con una bala atravesada en el cuello. Este excepcional hecho fue crucial para marcar la orientación de su trabajo literario. En esencia, el trabajo de Blair, bajo el seudónimo de George Orwell, es una combinación de propósitos políticos con objetivos artísticos. Dedicado a partir de esta experiencia balística a develar la naturaleza del totalitarismo, también se propuso defender la idea de una sociedad más libre, bajo la doctrina de un socialismo democrático, según sus propias palabras. Sus dos obras más conocidas, Rebelión en la Granja y 1984, apuntaban sus dardos contra el régimen estalinista. La pregunta que queda pendiente es ¿Sabía Orwell que el socialismo democrático era parte de “la estrategia de las tijeras” del mismo Stalin?

Los dictados climáticos son autodestructivos, pero también forman parte de una agenda más amplia

Si cree que estas decisiones las toman gobiernos individuales, entonces está equivocado; el plan 2030 fue formulado por instituciones globalistas como la ONU y el Club de Roma: los estados miembros simplemente están siguiendo órdenes. El marco de tiempo para las reglas ambientales drásticas probablemente se retrasó en 1992 durante la «Cumbre de la Tierra» en Río de Janeiro (también conocida como Agenda 21).
La siguiente cita del Club de Roma, un grupo conectado directamente con la ONU, debería ilustrar por qué el público ha sido constantemente bombardeado con el cataclismo climático durante las últimas décadas. La cita proviene de un libro titulado ‘La primera revolución global’ publicado en 1992 . En ese documento recomiendan específicamente usar el calentamiento global como vehículo: “En la búsqueda de un enemigo común contra el que podamos unirnos, se nos ocurrió la idea de que la contaminación, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua, la hambruna y similares, encajarían a la perfección».